¿Qué tipo de empresa queremos ser?

Una de las conversaciones que más me han marcado en estos meses fue con Eduardo Ramos, socio de Gensler en México. Más allá del prestigio que tiene el despacho —el más grande del mundo en su tipo—, lo que me sorprendió fue algo que no tiene que ver con metros cuadrados diseñados, ni con reconocimientos arquitectónicos, sino con una idea mucho más profunda: Gensler no se define como un despacho de arquitectura, sino como una empresa de consultoría en diseño.

Parece un detalle menor, pero ese cambio de enfoque ha transformado por completo la manera en la que operan, se presentan al mundo y sobre todo, en la que toman decisiones estratégicas. Esta visión está profundamente influenciada por el pensamiento de Art Gensler, el fundador de la firma, y particularmente por su libro Art’s Principles, que leí hace un par de años y que recientemente volví a revisar con otros ojos.

Lo que más me gusta de ese libro es que no habla de diseño. O al menos, no del tipo de diseño que uno esperaría. Art no se clava en estilos ni en corrientes arquitectónicas. Habla de estructura, de procesos, de cultura organizacional, de cómo construir una empresa que pueda crecer sin perder su esencia. Y eso, para quienes estamos construyendo organizaciones complejas, vale más que cualquier teoría sobre líneas o formas.

De un despacho de arquitectura a una firma global de consultoría

La historia de Gensler me dejó pensando: ¿cuál es la verdadera categoría de nuestra empresa? ¿Cómo nos definimos? ¿Y qué pasaría si comenzamos a ver nuestras áreas internas como empresas especializadas en sí mismas?

En el caso de DIMSA, nosotros no aspiramos a ser una consultoría, porque nuestra naturaleza es distinta. Pero sí veo con claridad que nuestra ventaja está en dejar de pensar como una simple constructora y empezar a operar como un grupo empresarial con capacidades especializadas.

¿Cómo se ve eso en nuestra estructura?

Hoy en día, DIMSA está organizada en cuatro grandes direcciones: Construcción, Planeación, Comercial y Financiera. Además, el área de Talento Humano depende directamente de la Dirección General. Y hay un rol clave en crecimiento que es el de Operaciones, el cual, más temprano que tarde, debe convertirse también en una dirección.

Pero más allá de los organigramas, lo que me interesa es pensar cada área como una unidad de negocio independiente, con identidad, objetivos claros y clientes internos definidos. Si lo vemos así, el mapa empieza a cambiar:

  • Dirección de Construcción → se convierte en una empresa especializada en supervisión de obra. Así es como ya operamos: seguimiento técnico, control, cierre. Una empresa de supervisión altamente eficiente.

  • Dirección de Planeación → se transforma en una empresa de gerencia de proyectos. Estructura técnica, programación, presupuestos, control y seguimiento ejecutivo. Aquí está el cerebro metodológico.

  • Dirección Comercial → debe ser una empresa de inteligencia de negocios. Aquí es donde nace la visión de Gigantes de la Construcción, la capacidad de entender el mercado, vincularnos con el entorno, generar relaciones, posicionar marca y construir oportunidades.

  • Dirección de Operaciones → debe escalar hacia una empresa de renta de maquinaria, transporte y servicios de apoyo. Esta visión se alinea con una operación robusta, eficiente y rentable.

Y por supuesto, Valum, que ya es una empresa independiente, especializada en habilitado, producción y logística de estructura metálica.

¿Qué queda entonces en DIMSA como empresa madre? La visión financiera que asegura la sostenibilidad de todo el grupo, y la visión humana que construye cultura, liderazgos y equipos. Dos cosas que no se pueden subcontratar, ni tercerizar.

No se trata solo de construir obras, sino de construir organizaciones

Esa es la gran lección que me llevo de Gensler y de Eduardo Ramos. No se trata de cuántos proyectos hacemos, sino de cómo estructuramos la empresa para que cada proyecto sea una oportunidad de crecer, de innovar y de aprender.

Hoy más que nunca tengo claro que el reto de los líderes no es solo pensar en el siguiente contrato, sino en el tipo de empresa que están construyendo.

Y tú, ¿cómo defines a tu empresa?


🎙️ Este artículo está inspirado en la conversación que tuve con Eduardo Ramos, socio de Gensler México. Si quieres escuchar todo el episodio, te invito a buscarlo en el podcast “Gigantes de la Construcción”.

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